martes, 3 de diciembre de 2013

Conceptos sobre la Halitosis


Definición:
El mal olor bucal, también llamado mal aliento o halitosis, se define como el conjunto de olores desagradables u ofensivos que emanan de la cavidad bucal, independientemente de cuál sea su origen.

Implicaciones de la halitosis:
La importancia de esta enfermedad es destacable, ya que se estima que alrededor de un 30% de la población adulta padece o ha padecido halitosis en alguna ocasión.
No se han descrito diferencias de prevalencia entre hombres y mujeres, aunque las mujeres demandan más tratamiento que los hombres, probablemente porque se preocupan más de su salud y aspecto. Por otra parte, parece que la prevalencia de la halitosis aumenta con la edad, a pesar de que son los individuos jóvenes los que demandan más tratamiento.
En todo caso, el peor evaluador del mal olor es el propio individuo, y los estudios han demostrado claramente la incapacidad del paciente para analizar de manera objetiva, por varios métodos, el grado de su propia halitosis. La halitosis, por tanto, es una condición relativamente frecuente, cuya aparición produce gran preocupación en las personas que la padecen, no solo por las posibles implicaciones relacionadas con la salud, sino también por las posibles repercusiones a nivel psicológico que pueden llegar a su vida diaria, relaciones sociales, afectivas y profesionales.

Etiología:
En aproximadamente el 90% de los casos, el mal olor se origina en la misma cavidad oral.
La presencia de mal olor se asocia con la aparición de sustancias malolientes que se generan como resultado de la degradación metabólica bacteriana (principalmente bacterias anaerobias gram-negativas). Este proceso ocurre sobre diferentes superficies orales (mucosas, dientes...), en las bolsas periodontales y, especialmente, sobre la superficie dorsal de la lengua. Estos productos resultan de la fermentación microbiana de proteínas, péptidos y aminoácidos que contienen sulfuro, aportados por la saliva, sangre, fluido crevicular, neutrófilos lisados, células epiteliales descamadas y, en menor medida, cualquier resto alimentario retenido en las superficies orales.

Compuestos sulfurados volátiles:
La aparición de la halitosis se debe principalmente a la presencia de compuestos sulfurados volátiles (CSV) en el aire expelido por la cavidad bucal. Principalmente, el sulfuro de hidrógeno y el metilmercaptano, en los casos de halitosis de origen oral, y el dimetil-sulfuro que se asocia especialmente con halitosis patológica de origen extraoral. Aunque los CSV representan el 90% de todos los componentes odorigénicos que contribuyen a la aparición del mal aliento, se han identificado otros componentes que contribuyen en menor medida: son productos que no contienen sulfuro, tales como compuestos aromáticos volátiles (indol y escatol), ácidos orgánicos (acético, propiónico) y aminas (cadaverina y putrescina).
Entre las especies bacterianas capaces de producir estos compuestos se encuentran Treponema denticola, Porphyromonas gingivalis, Prevotella intermedia, Tannerella forsythia, Porphyromonas endodontalis y especies de Eubacterium.
Se han propuesto varios métodos para detectar y cuantificar los compuestos odorigénicos, incluyendo los métodos organolépticos y las técnicas analíticas como la cromatografía de gases, la espectrometría de masa y la crioosmoscopía.
Rosenberg et al. fueron los primeros en describir el uso de un monitor portátil de sulfuros, llamado Halimeter (Interscan, Chatsworth, California, EEUU) para cuantificar la concentración de CSV en el aliento, y demostraron que la halitosis se correlacionaba significativamente con las medidas organolépticas realizadas y, por tanto, su uso resultaba de gran utilidad clínica. Recientemente se ha extendido el uso en clínica de un aparato de cromatografía de gases, cuya principal ventaja es que nos da las concentraciones de cada uno de los tres CSV principales, por separado, ayudando al clínico a realizar un diagnóstico más preciso.

Halitosis y enfermedades periodontales:
En un 90% de los casos de halitosis, el origen está en la boca, y dos tercios de los casos orales, esto es, aproximadamente un 60% de los casos de halitosis oral, están asociados con algún tipo de patología periodontal: gingivitis (31%) y periodontitis (28%). Por ello, el papel de los profesionales de la Odontología es la clave en el control y el tratamiento de estos pacientes.

Gingivitis.Se ha demostrado que existe una relación directa entre la inflamación gingival y el aumento de la concentración de CSV. Los sujetos con encías sanas tienen una menor concentración de CSV con respecto a los sujetos con gingivitis; en los pacientes con gingivitis, a medida que aumenta el grado de inflamación y la cantidad de biofilm acumulada, aumenta la concentración de CSV y, por tanto, los niveles de halitosis.

Periodontitis.Se ha demostrado que la concentración de CSV en la cavidad bucal aumenta con la profundidad de sondaje, lo cual ha sido confirmado en estudios epidemiológicos valorados el índice periodontal comunitario (CPI). Los pacientes con una o más bolsas periodontales mayores de 5 mm tienen valores de CSV un 30% más elevados que aquellos pacientes sin bolsas periodontales. Se ha demostrado que las evaluaciones organolépticas (con el olfato) del olor de boca completa, del cubrimiento lingual y de la saliva, se asocian de manera estadísticamente significativa con los niveles de CSV cuantificados con el Halimeter, con los índices de placa y gingival y con la profundidad de sondaje. Además, la halitosis de los pacientes con periodontitis es muy característica, dado que el CSV que predomina es el metilmercaptano. En todo caso, en estos pacientes, el cubrimiento lingual sería la zona principal de producción de mal olor, mientras que la bolsa periodontal sería la localización de producción secundaria.

Efectos nocivos de los CSV asociados a la halitosis sobre el periodonto:
Aunque normalmente se percibe la halitosis como un problema cosmético, existe una clara evidencia que demuestra que concentraciones muy pequeñas de estos compuestos olorosos son altamente tóxicas para los tejidos. Los CSV podrían jugar un papel en la patogénesis de las enfermedades inflamatorias que afectan al periodonto, como sugieren los siguientes hallazgos encontrados en estudios in vitro.

  • Los CSV producen alteraciones en el epitelio, con un aumento de la permeabilidad de la inserción epitelial cuando se expone a sulfuro de hidrógeno y a metilmercaptano; y con destrucciones localizadas de la membrana basal, desaparición completa de la lámina lucida y la presencia de fragmentos de lámina densa, tras exposición a metilmercaptano.
  • Los CSV producen alteraciones en los fibroblastos y en su citoesqueleto, que podrían llegar a alterar las funciones celulares, afectando además al contenido de colágeno, con una inhibición de su síntesis total, una disminución de la síntesis de ADN y la inhibición del transporte de prolina, y demostrando que se puede producir una inhibición de los procesos de cross-linking requeridos para formar una fibronectina dimérica normal.
  • Los CSV pueden afectar a la respuestas inflamatoria y favorecer la destrucción de los tejidos: se ha observado un incremento, de hasta 20 veces, en la cantidad de interleuquina-1, estimulación de la producción de prostaglandina-E2 y un incremento de la producción de colagenasa.