jueves, 1 de noviembre de 2012

Halitosis Oral ¿Cómo se evalúa y cómo se trata?

La halitosis o mal aliento de la cavidad bucal es una condición oral que provoca una gran repercusión social y sanitaria y afecta a gran parte de la población. Distinguimos diferentes tipos de halitosis atendiendo a su causa: halitosis genuina o verdadera (que a su vez se clasifica en halitosis genuina fisiológica y patológica, ésta última pudiendo ser de origen oral o extraoral), pseudohalitosis (percepción subjetiva de mal aliento por parte del paciente no objetivada por ningún método) y halitofobia (el paciente cree que sigue padeciendo halitosis, tras haber sido tratado de halitosis verdadera o pseudohalitosis).

La halitosis de origen oral es la más común (90% de los casos) y en un 60% de los casos está asociada a algún tipo de enfermedad periodontal. El mal olor procedente de la cavidad oral se debe principalmente al metabolismo proteico de las bacterias anaerobias gram negativas, localizadas mayoritariamente en el dorso de la lengua y, en menor medida, en el surco gingival y en la bolsa periodontal. Como resultado de este metabolismo, aparecen los compuestos sulfurados volátiles responsables del mal olor.



Para facilitar el tratamiento se precisa un conocimiento por parte de los profesionales del área odontológica de todas las causas fisiológicas y patológicas que pueden originar la halitosis. Además, se recomienda hacer un buen diagnóstico basado en el historial médico y de salud bucal del paciente, una exploración oral y lingual y también una evaluación organoléptica del olor de boca completa y del dorso lingual, así como un registro de los niveles de compuestos sulfurados volátiles mediante detectores como el Halimeter o el Oral Chroma.

El tratamiento de la halitosis genuina fisiológica y patológica oral debe orientarse a reducir la presencia de bacterias y sustratos proteicos por medios mecánicos (mejorando la limpieza bucal y lingual) y químicos (recomendando el uso de un colutorio con Clorhexidina al 0,05%, Cloruro de Cetilpiridinio al 0,05% y Lactato de Zinc, diseñado específicamente para el tratamiento de la halitosis).

Además, se aconseja modificar ciertos hábitos diarios (aumentar el consumo de agua, reducir los intervalos entre comidas y evitar el ayuno prolongado) y, en los casos en que sea necesario, realizar un tratamiento puede ofrecer mejoras notables.

¿Tiene cura la halitosis?
Ante un caso de halitosis, es importante determinar el tipo, el grado y la causa. Las pseudohalitosis o los pacientes con halitofobia deberán ser derivados al médico especialista correspondiente. En situaciones de halitosis genuina, el papel del profesional del área odontológica es muy importante.

Si el profesional de la consulta determina el origen de esta producción de gases, estará mejor preparado para tratar la halitosis, aunque no será capaz de erradicarla de manera completa, ya que la halitosis no tiene actualmente una cura definitiva. Con un buen diagnóstico, conseguirá por lo menos reducir su emisión a unos niveles socialmente aceptables, a la vez que podrá mantener a los pacientes exentos de síntomas durante periodos prolongados.

El tratamiento más efectivo será el encaminado a controlar la sobrepoblación de las bacterias en la cavidad oral, con la consecuente formación de compuestos volátiles sulfurados malolientes, mediante métodos mecánicos (correcto cepillado de los dientes y la lendua y uso de seda dental) o químicos (uso de enjuagues bucales de probada acción antiséptica).

También se deben tratar profesionalmente todas las enfermedades orales y condiciones que puedan haber contribuido a la aparición del mal olor bucal, incluyendo la gingivitis, cualquier enfermedad periodontal, prótesis defectuosas, etc.

¿Cómo afecta la halitosis a la vida de una persona?
Aunque haya pacientes que la padecen sin ser conscientes de ello, hay otros, en cambio, que muestran un grado de implicación muy elevado con esta enfermedad. En estos casos, la halitosis puede llegar a influir incluso a nivel de calidad de vida y autoestima, así como en la relación con otras personas. Por eso, la solución de este problemas permite, en parte, frenar las posibles trabas sociales que se derivan de esta condición.

¿Qué medidas de higiene bucal se recomienda seguir?
Una buena terapia debe estar orientada a reducir la presencia de bacterias y sustratos mejorando la higiene bucal. A través de medios mecánicos como el cepillado de los dientes 3 veces al día, la higiene de los espacios interdentales (con seda dental o cepillos interproximales) y la limpieza de la lengua (con un limpiador lingual) realizando 3 pasadas en la superficie de la lengua 2 veces al día. Solo así, se conseguirá reducir transitoriamente los recuentos bacterianos de la boca.

De todas formas, se recomienda completar este tratamiento con medios químicos, por ejemplo, un colutorio con Clorhexidina al 0,05%, Cloruro de Cetilpiridinio al 0,05% y Lactato de Zinc.


*Dra.Silvia Roldán Díaz/I Simposio SEPA-DENTAID 2012*