domingo, 21 de octubre de 2012

Hipersensibilidad Dentinaria ¿Cuáles son los últimos avances en su tratamiento?

La sensibilidad dentinaria es un dolor dental que se presenta en 1 de cada 7 pacientes. Se origina cuando los conductos dentinarios, que alojan terminaciones odontoblásticas, quedan al descubierto, provocando estímulos dolorosos en respuesta a acciones cotidianas como son la ingesta de bebidas o comidas frías o calientes, el cepillado, etc.
El uso de técnicas inadecuadas de higiene bucal, el empleo de cepillos con filamentos duros y pastas dentales abrasivas, las erosiones químicas por ácidos (consumo de alimentos y/o bebidas ácidas y regurgitación gástrica) o el acúmulo de biofilm oral, son algunos de los factores que pueden provocar la exposición de la dentina.

En la consulta, el profesional debe analizar las causas que la han provocado y enseñar al paciente a evitarlas. Sencillas acciones profilácticas pueden ayudar a evitar su aparición. Por ejemplo, la eliminación de productos de naturaleza ácida en la dieta, el uso de cepillos dentales con filamentos suaves y pastas dentífricas no abrasivas o tratamientos dentales preventivos.
Además, es aconsejable utilizar técnicas de cepillado vibratorias que, a diferencia de las rotatorias, no desplazan los filamentos y desgastan menos.
No obstante, si falla el control de los factores etiológicos, así como los factores de riesgo, y la sensibilidad se instaura, debemos proceder a su tratamiento clínico.

Las terapias actuales no curan la sensibilidad dentinaria, en su gran mayoría ayudan a paliar el dolor y favorecer el sellado natural de la luz tubular de los odontoblástos. 
Están basadas en productos que actúan sellando los túbulos dentinarios abiertos o disminuyendo la sensibilidad por acción sobre la pulpa. Estos primeros se encargan de ir cerrando uno por uno todos los túbulos abiertos, convirtiéndose en un proceso muy lento que, aún así, no resulta determinante. Ya que, en caso de no controlar las causas etiológicas que abren estos túbulos dentinarios, el proceso se va a repetir en otra parte del diente.

Teniendo en cuenta que los agentes selladores pueden ser fácilmente eliminados por los mismos factores que expusieron la dentina, los productos que penetran en la cámara pulpar abatiendo la sensibilidad dentinaria son los tratamientos más recomendables.

¿Tiene cura la hipersensibilidad dentinaria?
El cierre de los conductos dentinarios se produce por la acción de los odontoblastos. No obstante, actualmente no existe ningún tratamiento que acelere este proceso natural. Los tratamientos sólo palian el dolor y favorecen la acción del odontoblasto.
Es importante, sin embargo, conocer los factores que han ocasionado la exposición de la dentina e instruir al paciente para evitarlos. Sencillas pautas en la higiene dental y la dieta pueden ayudar a prevenir eficazmente la sensibilidad dentinaria.

¿Cuáles son las consecuencias de no tratarla?
Habitualmente, los pacientes que sufren sensibilidad dental no suelen acudir a la clínica dental para tratársela y recurren, por el contrario, a un autotratamiento. Por tanto, no afrontan el problema desde su origen: no evitan las causas (mal cepillado, dieta ácida, etc) que provocan que los estímulos sean dolorosos, tampoco acuden regularmente a realizarse una limpieza de boca profesional o hacerse un buen mantenimiento periodontal, para combatir el biofilm.
Esto podría conllevar la aparición de enfermedades periodontales, caries en los cuellos de los dientes, además de otras consecuencias directamente relacionadas con la pérdida de calidad de vida.

¿Qué pautas deberían recomendar los higienistas a sus pacientes?
El higienista debe analizar las causas que han provocado esta sensibilidad y enseñar al paciente a evitarlas. Por un lado, con la simple eliminación de productos de naturaleza ácida de la dieta, se evitaría desgastar los dientes a nivel del cuello.
Por otro lado, es recomendable llevar a cabo también maniobras correctas de higiene bucal como, por ejemplo, el uso de cepillos dentales con filamentos suaves, pastas dentífricas y geles no abrasivos. Además, se aconseja el uso de técnicas de cepillado vibratorias, ya que no desplazan los filamentos y producen menores efectos de desgaste.


*Dr.Francisco Gil Loscos/I Simposio SEPA-DENTAID 2012*